Capitulo VI La ruptura del tiempo
Capítulo VI
La ruptura del tiempo
(cuando el mundo se detuvo y el
doctorado siguió)
La pandemia llegó como llegan los
eventos que nadie tiene previstos en el reglamento. El mundo se cerró. Las
fronteras se diluyeron. El tiempo se volvió una masa blanda, imposible de
medir.
Mis plazos, en cambio, siguieron
avanzando con precisión burocrática.
Cuando pedí la prórroga no lo hice
desde la desesperación, sino desde la lógica. Era evidente. Era razonable. Era,
incluso, humano.
La respuesta fue el silencio.
No un “no”. No un “sí”. Un silencio
perfectamente calibrado. El tipo de silencio que no se puede impugnar porque no
afirma nada.
Mi tutor me calmaba. Me decía que
esto era normal. Que no me angustiara. Que siguiera. Yo seguía. Porque no
seguir implicaba aceptar que todo ese tiempo se había disuelto sin dejar
rastro.
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