Epílogo Once años
Epílogo
Once años
Desde el primer día del doctorado
hasta el día de la defensa pasaron once años.
Once.
No cinco.
No seis.
Once.
Once años de trámites, silencios,
cambios de reglas, idas y vueltas administrativas, pandemias, laberintos,
anexos que existieron y dejaron de existir, preguntas sin pregunta y respuestas
que nadie pidió.
Once años
en los que mi tutor fue el único punto estable del sistema.
Once años en los que no dejé de escribir.
Once años en los que no dejé de pensar.
Once años en los que no dejé de ser yo.
Hoy tengo
el título.
La tesis se imprime.
Y si algo aprendí en este tiempo es que el conocimiento no siempre se mide por
la claridad del proceso, sino por la capacidad de atravesar el absurdo sin
perder la voz.
Once años
después, sigo acá.
Con humor.
Con lucidez.
Y con una historia que, al fin, ya no me evalúa nadie más.
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